Caluga#43: I want you

De la serie “Calugas literarias”:Caluga#43 “I Want You”

“I want you, I want you | I want you |  so bad

Así de mal.
Siempre me inquietó ése semi-gemido que se registra en las palabras finales de este estribillo. Llegaba casi a ver la figura de una especie de Cristo Nuevo, patrón de los tórridos-añorantes, uno que si fuera, tal vez se representara como una figura de ojos cerrados, con los hombros recogidos, con los bracitos lacerados cruzados por delante, sosteniéndose(lo) con las manos, decúbito dorsal -pidiendo agüita-, decúbito venéreo.

Es cosa de tener dos dedos de frente, así de mal no he querido echar de menos a na-di-e. Da miedo.

Pero quizá esta interpretación y este miedo a quedar “en pelota” sea exclusivo del planeta yerto de donde venimos, donde todo se entiende pélvicamente. Uno se cría navegando una especie de laguna formada en el cráter de un volcán que duerme con un ojo abierto. Se aprende así a vivir en unas barcazas hechas de paja que se desplazan sobre una superficie inestable, lechosa, y se aprende a flotar entre las emisiones vaporosas que emiten esos fluídos burbujeantes.

“I want you, I want you | I want you | so bad

Así de mal. Así de mal no he echado de menos a na-di-e. Pero sí suficientemente mal, muchas veces.


Este viejo que venía en la micro, con su cuento interminable, me contaba entre otras cosas, que había estado mirando televisión sin volumen, solo, en su living -nada del otro mundo-, como siempre, viendo un programa de ésos, donde se muestran descoloridos videos privados, que dan cuenta de pequeñas calamidades borrosas, la mayoría caídas absurdas, accidentes cotidianos ridículos en algún país deslavado de Europa oriental, hace diez, quince o veinte años. Y contaba que, estando en eso, de improviso se había visto tele-transportado a su cocina, donde se vio de pronto cortando meticulosamente queso en cuadraditos y sirviendo un poco de vino blanco en copas relativamente finas, con una sonrisa de éste porte, oyendo, desde el living, el suave tintinear de una risa de niña, en medio, al final, al principio de agudos ininteligibles enredados en la malla acústica de un televisor portátil.

No, yo por suerte tampoco, nunca he echado a nadie de menos de ésa manera. Tan mal no.

Ahora flota en el aire, un olor a lavanda en el pelo y en la ropa, hay una armónica semi-entusiasta, y una casa medio a oscuras, en un lugar en otra dimensión, llamado Tobalaba. Al entrecerrar los ojos todavía sigo viendo girar ése LP en su pickup “mono”. Y al mirar con éste tercer, éste cuarto ojo, ésa etiqueta roja con aquellas letras amarillas, termino distinguiendo allí un pequeño pozo formado por la tal materia ígnea que emerge de los volcanes -¿cómo se llama? – cuando hacen erupción.

El viejujo de la micro también me contó, que a veces se le sentaba en el hombro un ente, un ser -él decía un marcianito-, en todo caso un enano, que incluso se parecía a él mismo, salvo que con la nariz roja y con otro corte de pelo, a veces oxigenado, como el pelo de Pin-Pon (que se acuerde el que quiera). Decía que estaba convencido que no sólo él andaba para arriba y para abajo con ése mono de ventrílocuo sentado en el hombro, el mismo mono que al escucharte susurrar un ‘nunca tan mal’, te murmurará un ‘pero sí suficientemente mal’, desplegando una sonrisa de tony, de éste porte.

“I want you, I want you | I want you | so bad”

Caluga#43 “I Want You” en Calugas textuales.

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