Mismas

hdp
HDP

“Mismas”. Este texto forma parte del material que vio la luz pública durante la recordada serie de hallazgos de pelotas (HDP) en Santiago a principios de los años 80. Entre marzo de 1981 y diciembre de 1983, documentos manuscritos de diversos autores desaparecidos fueron siendo encontrados escondidos dentro de pelotas de plástico, las que eran abandonadas por desconocidos, en canchas de tierra en diferentes puntos periféricos del Gran Santiago.


El manuscrito presente, “Mismas” fue hallado el 23 de septiembre de 1981, en la población “Rosita Renard”. Digno de mencionar es el detalle del hallazgo de este manuscrito dentro de una pelota de plástico casi llena de arena húmeda. El examen de la composición de dicho sedimento habría determinado que su procedencia sería la conocida playa chica en el balneario de Cartagena.

Mismas

Tambaleando sentado al borde
de la oscura cama.
frotarse la cara mareado,
ojos cerrados.

Un movimiento del pie descalzo:
el helado contacto de una uva reventada en el piso.

¿Hay necesidad de vestirse hoy?

Las mismas miran adornando las exhalantes paredes.

Entonces
una poderosa alucinación:

En una isla inhóspita, decúbito dorsal,
los pies me besa una pleamar gélida
sin abrir los ojos,
áspera lengua repasa unas encías lastimosas:
Temo perder la dentadura.

Salido de un negro océano,
todavía vistiendo el traje de un fiesta fracasada,
la corbata me arruina doblemente el ánimo:
Sin merced, con corbata
en un habitat de manglar.

Ahora ojos agrios entreabiertos
siempre a punto de llover en todos lados
.

Entre las nubes plomas
mismas, transfiguradas, 
siguen siendo hermosas
ahora abisal la belleza de aquellos labios,
violetas cerrándose.

Mismas
Mismas

La cabeza agitada tendido sobre la arena fría,
como con epilepsia,
duro ensueño el que hace temblar unos músculos crispados:
La famosa pesadilla del púgil
subo y bajo, subo y bajo la guardia.

“¡Me estan pegando mucho!”

Parece que despierto gritando.

Mismas miran desde esos hologramas.

Mismas que más o menos
bien
conozco a todas.

Suficientemente
poco fue lo que se expusieron:

Mismas taconeando
tantos tacos
de aguja taconeando
tantos mocasines
tantos bototos.

Lo que se les da y dió de beber
lo beben y lo bebieron todo.

Cartas de ases, o pequeñas plateadas pistolas
sacan desde escotes profundos,
tantos tontos
jugadores
no tontos terminaron
a tiro de las mismas.

Mismas con las que lento se podía subir
y rápido se tenía que bajar,

Mismas eólicas
soplan ahora la frágil barca:
mejor que marinos borrachos
mismas como mismos saben
cómo navegar
soplar ráfagas potentes
rasgar en un escalofrío las cartas
de navegar
con un crujido quebrar los instrumentos.

Mal soplado.
Derivo hacia plomas playas,
la ropa se llena de arena,
y las mugres
que vuelan en el viento caliente de este atolón,
me ponen cada dia mas legañoso.

Entonces murmuro,
haciendo crujir la arenisca entre mis dientes:
„En esta parte donde me tiran, no dan ganas de lavarse el pelo“

¿Será relevante que me vista hoy?

Tendido en cama negra, decúbito dorsal
nariz obstruída y pelo grasoso,
con un antebrazo
me tapo a medias los rojos ojos
con la otra mano
me rasco por debajo del calzoncillo.

Cae sobre el cielo la noche.
El rosado y el azul se adueñan de la ventana.

Mismas sonríen en ciclos
desde una eternidad sepia,
Mismas me soplan
fuerte detrás de la oreja
un oráculo maldito.

¿Será preciso que me vista hoy?

Ya es tan tarde.

Y me levanto a mirar la rojez del sol muriente
y 
recortada mi figura en ese marco
con ambas manos
me rasco por debajo del calzoncillo.

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