Tiki-Man

Tiki-Man

Y heme aquí entonces en un pueblo que queda
en medio de un océano de tierra,
la mitad del día me la paso pateando envases
de aluminio
despierto siempre con la boca seca
dividido el mundo entre cool y peep
grades, intelligentsia.

Antes ya me habían dicho que en el mundo
existirían lugares sin vino, geografías sin mar.
Tú ya me lo dijiste muchas veces sin abrir la boca,
con la sabiduría extraída de un pequeño libro
con ilustraciones de los usos de los pueblos.

La otra mitad del día me la paso, como sabes
medio dormido
hablando en lenguas, soñando la mitad en español,
un tercio o más en inglés, el resto en alemán,
medio dormido cansado de patear todas-las-cosas
simulando cuando me irrito un ritual desconocido
raspando mi cabeza contra las murallas
(la pesadilla del púgil).

tiki-man1

Mi corazón de Tiki-Man (he doesn’t speak)
me ha hecho ahora adorar los aviones,
tirar besos a las estelas blancas que dejan
surcando los ohios cielos.

¿Y tú me preguntas si quisiera abordar uno?
¿Ir corriendo con amor de vuelta a las balas y a los quemados?

¿Y qué quieres que te diga,
que prefiero esta danza en tierra firme
la comida excesiva
los rojos rostros de los americanos?

Gambier, Ohio, 1986.

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