caluga#32 En la medida de lo posible

En la medida de lo posible

Por teléfono no se puede por el momento, hay muchas cosas que no tengo claras, y además siento mucha rabia, por eso tuve que cortar. Hay situaciones en las cuales es mejor hablar directamente, en otras es mejor escribir. Lo que sigue es lo que escribí después de la llamada, lo dejo tal como está.


“Hicimos todo lo que se podía hacer por él, dadas las circunstancias”, dices que dijo. No habrías necesitado decirme quién lo dijo: reconozco esa seriedad acongojada y correcta. Mr. Dadas las circunstancias lo dijo, dios lo bendiga, siempre tan juicioso. Tan bien que lo retrata esa frase … cómo no, si suena como una parodia de sí mismo.

Me recordó a P.A., el primer presidente de “transición”. El que se puso sensible al final de su mandato y quiso ganarse el corazón de miles al pedir perdón en nombre del país, por cadena nacional, con los ojos humedecidos y la voz temblorosa por los crímenes del ejército, siendo que fue un cínico golpista y siendo que su frase más famosa fue cuando dijo que la justicia se ha de hacer cumplir “en la medida de lo posible”.

Igual de chocante encuentro tu manera de expresarte.  ¡Ah! no, perdón, no … verdad que dijiste que es lo que dijo mi ex-amiguito ¿no? Bueno, igual o peor, suena mal, suena como el forro, y llega a dar rabia, pareces vocera de gobierno, la Miss Dadas las circunstancias.

Después de tu gran hazaña, cuando te fuiste, yo reaccioné como casi siempre antes las grandes catástrofes, con una calma relativa, que de afuera se parece a la indiferencia, dicen.

La novedad fue, que después de unas semanas, me di cuenta que tampoco me enojaban ya las pequeñas contrariedades del día a día, las llaves que se me esconden, el huevo duro imposible de pelar, alguien metiendo el cuchillo de la mantequilla en la mermelada, tal o cual cara en la tele. Pensé que me había liberado y liberado a mis congéneres de esas explosiones cotidianas que te ponían de infarto, y al rojo cuando me defendía de tu rabia ante mis rabias con el chiste sofista, que no hay que perder la “capacidad de indignarse”.

Te confieso que fue un alivio para mí cuando me sentí como vacío de enojo, no, vacío no, vaciado de enojo, ya sin agua en esa fuente de rabia que tú, y que yo, al cabo también, creíamos inagotable. Pero, mentira, ahora, ahora dadas la circunstancias la siento llenarse de nuevo, y dar forma a una torrentosa, clamorosa, epiléptica indignación.

Por eso ojalá evitaras ahora sacarme de quicio con estas frases mitigantes, toda esta autocrítica en cuarto menguante. Acuérdate de que te conozco bastante bien, y de que Mr. fue alguna vez mi amigo; de que me sé de memoria las convenciones internas. Ten presente que antes yo era parte de esa misma parvada. Así es que conmigo no. Corre si lo necesitas a confortarte con alguno de ésos pajarones, confórmense ustedes unos a otros con la idea de que se hizo todo lo que se podía hacer dadas las circunstancias. Porque la dura es que se han dejado estar las cosas, quizás precisamente para que llegaran las circunstancias en que no se pudiera hacer ya casi nada por él. Y hablo ahora con serena firmeza y viril insistencia1en esta maldita segunda persona del plural: ustedes, sí ustedes idiotas. Tú, mi mejor ex-amigo el innombrable –linda la pareja-, Alfonso, Diego, Clara, Rebe, el guatón Carlanga y todos esos grandes tangueros.

Tú sabes perfectamente bien por qué yo tuve que alejarme, sabes que no me dejaste alternativa aparte de la de desconectar de ése mundo. También sabes patentemente bien, que mientras estuve ahí, estuve siempre al pie del cañón, cuidándolo, que no se nos fuera completo en una de esas angustias, de esas taquicardias, buscándolo para que no se helara en la calle, pagándole taxis y cuentas … pero yo no era el único que sabía dónde le apretaba el zapato, y todos sabíamos que podía llegar a ser muy peligroso y que había que estar atentos.

Ahora yo tengo una necesidad sedienta de claridad y por eso te pido a tí, y te pido por favor que antes de que nos veamos o podamos hablar en persona, que le digas al resto, que les pido que me escriban un par de frases sobre todo esto, yo tengo miedo de esta rabia interna y prefiero por ahora que se comuniquen por escrito.

A ti y a todos les advertí muy explícitamente la última vez que tuve la ocasión, una vez que Marquito se perdió en las fondas para un dieciocho, sobre el hecho de que precisamente la gente que de improviso se porta muy eufórica y muy confiada y muy positiva, y va amando de corazón a todo el globo, es la que aparece después por ahí tirada, congelada, colgada, aplastada, sumergida.


Caluga#32 “En la medida de lo posible” en Calugas textuales.

  • “Calugas textuales”, Caluga#32 “En la medida de lo posible” | 2010- © 2019 | ricardo castillo sandoval | This work is licensed under a Creative Commons License.
  1. “Con serena firmeza y viril energía”, frase que hizo famosa en el Congreso durante su vida política como parlamentario, el ex presidente (1970-1973) Salvador Allende Gossens. N. del E.

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