caluga#09 Quiltros

Quiltros

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Esto no va a resistir mucho tiempo más. Apenas sí resiste el viento que se siente empujar la tela hacia adentro, en bandazos de variable intensidad cada cierto tiempo. Bandazos que sobresaltan y hacen siempre pensar, choqueado, con el pulmón saliéndose por la boca, que ahora sí se acaba, que ahora sí entran, buenas noches los pastores.

No aúllan estos quiltros asilvestrados, ni ladran, sin embargo, sé que están afuera, los siento frotarse y refregarse unos a otros. Allí han estado desde el principio por lo demás. Antes un poco más lejos, pero siempre rondando, describiendo círculos concéntricos cada vez más pequeños, antes en torno a las fortalezas, después en torno a las aldeas, más tarde los ví también cerca, alrededor de los campamentos, después merodearon siempre en torno a las mediaguas, en torno a las chozas, y más tarde, nuevamente nos encontraron para comenzar a circundar las carpas, para finalmente localizar en sus ciclos incansables nuestra carpa. Y ahora, por eso sé que ahora están cerca de mi carpa, afuera formados en círculo.

Siento esos gemidos de impaciencia y sé que están sentados afuera mirando con esos ojos que antes fueron nobles, sesgados ojos de lobo; pero que ahora son redondos, hinchados, rojos ojos de quiltro sin ley. Porque no tienen ley estos quiltros tiñosos, más que la de rondar en jauría y acabar entrando, y entrar acabando con todo.

Los he ido observando desde siempre, desde que había fortalezas y ciudades, y buenos barrios de casas.

Entonces se los veía como una sombra ploma, borrosa, como un ligero desenfoque del paisaje, arriba en las colinas donde antes daba el sol. No había razón para hacer mucho caso de su ir y venir, al ruido que hacían, esos gruñidos y lloriqueos cortos que emitían durante sus reyertas mínimas, despreciables, lejanas: No había necesidad de gastar una gota de tinta en describir esas difusas manadas.

Pero esto se ha transformado en lo más patente de la realidad precisamente ahora. Separado de nosotros por una tela de cebolla, ahora, ése fragor y hedor de perros sórdido, que por un pelo no es el tangible presente, se percibe a menos de medio metro.

Esto no va a resistir mucho tiempo más. Se acabó la tinta antes de que gastara una gota en estos perros eternos. Por eso ahora escribo, antes de que se acabe hasta la saliva, por eso escribo.

Caluga#09 “Quiltros” en Calugas textuales.

  • “Calugas textuales”, Caluga#09 “Quiltros” | 2010- © 2018 | ricardo castillo sandoval | This work is licensed under a Creative Commons License.

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